jueves 16 de febrero de 2012

Sufrí sí, pero mi historia tendrá un final feliz…

Sanación interior: una oportunidad para resurgir

¿Cuántos de nosotros tuvimos una infancia perfecta? ¿Cuántos tuvimos una familia perfecta? ¿Cuántos de nosotros tuvimos un país perfecto? YSufrimiento para que nadie se quede fuera de esa lista de preguntas la última es… ¿cuántos de nosotros tenemos una historia perfecta donde todo fue de maravillas? Estoy cada vez más seguro de que ese tipo de personas no existe: por eso si tuviste o tienes problemas en tu historia, si tienes traumas y heridas que parecen eternas porque no cicatrizan nunca y si cargas, dentro o fuera de sí, las lagrimas de un pasado-presente que insisten en ahogar la esperanza y felicidad… entonces quiero decirte que no estás solo y así como tu muchas personas pasan por eso ahora, y que felizmente existe una forma para hacerte feliz aunque hayas tenido una historia muy difícil.

Si tuvieras la oportunidad de cambiar alguna cosa de tu vida, la cambiarias?Seguramente cambiaríamos muchas cosas… quien sabe, que esa persona no hubiese muerto? Que yo no hubiera sido rechazado… violentado… quisiera haber recibido más amor… en fin, tú conoces mucho mejor las escenas tristes de esa película. Si observamos mejor vamos a ver que también en la vida de Jesús, sucedieron cosas que no fueron muy buenas en sí, por ejemplo: recuerdas lo que José hizo ni bien se entero que María estaba embarazada? “José (…) decidió separarse de ella en secreto” (Mt 1,19) Y Jesús que estaba en el vientre de su madre también fue rechazado (aunque eso haya pasado inmediatamente en el corazón de José (Mt 1,20)), después Jesús sufrió el peligro del “infanticidio” o inclusive de un “aborto” (pues si Herodes hubiese sabido que iba a nacer y dónde, ciertamente lo iba a matar: Mt 2,3), y el nacimiento… no necesito comentar… vivió la pobreza teniendo que huir hacia Egipto (Mt 2,14) y después de haber amado a “los suyos” sin reservas (Jn 13,1), fue abandonado una vez más… si tu historia no fue fácil, ten presente que la de Él tampoco lo fue.

Jesús vivió en todo la condición humana (cf. Hb 4 ,15), significa que El sabe lo que es sufrir, significa que El sabe lo que tú sientes, es más, en las escenas más difíciles de tu historia… si observas un poco mejor, vas a descubrir que no estabas solo (a). Es verdad que no eres responsable de lo que hicieron contigo en el pasado, pero eres responsable de lo que harás con eso en tu presente y en tu futuro. Sabes algo más? Tu historia posee un Autor (con A mayúscula); el autor es aquel escribe y por eso determina como van a suceder las cosas, como en una película, en un teatro, en una novela, etc. Aunque durante algún tiempo “otros” hayan robado el lugar de “Autor” y que por eso esa historia haya comenzado de una forma triste o sombría, si dejas al verdadero Autor tomar su lugar, ten certeza de una cosa: esa historia no va a terminar como comenzó… tu historia va a tener un final feliz.

La película triste que pasaba por tu cabeza, de los recuerdos y pesadillas que asistías con los ojos abiertos precisan, como los villanos y los ladrones de las películas que vemos, ser encarcelados y destruidos… ser colocados donde no te pueden hacer más daño. Por eso, denuncia para el verdadero Autor, a aquellos villanos de tu historia, entrega las heridas emocionales que todavía no fueron cicatrizadas, entrega aquellas situaciones que están robando la escena de tu vida. No permitas que las cosas malas, que las personas que te lastimaron o inclusive tú, tomen el lugar del Autor, porque eso acabaría estropeando la historia que aún con calvario y cruz es llamada a ser historia de resurrección… a pesar de todos los sufrimientos que Jesús vivió… El resucitó, exactamente porque el Padre (Dios Padre), era y es el gran Autor de su historia; ten certeza de que el mismo Autor quiere transformar de una vez por todas tu historia de terror en una historia con un final feliz.

¡Dios te bendiga!

Padre Sostenes Vieira
Comunidad Canción Nueva

lunes 13 de febrero de 2012

Me enamore de la persona equivocada… y ahora?

Es necesario colocar el corazón en el lugar adecuado

No pocas veces en mi vida de consagrado y de Sacerdote, encontré personas que llegan a mí queriendo, con urgencia, encontrar el remedio y el tratamiento para el “Síndrome de los corazones indomables” (SCI), estas personas habían descubierto: “Me enamore de la personadaTriste equivocada… y ahora?” Blas Pascal acostumbraba decir que: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”, entonces si esto te está sucediendo y estas sufriendo… en primer lugar no te desesperes y vamos ahora a intentar recolocar ese corazón en el lugar adecuado.

Existen personas que se enamoran de hombres casados o mujeres casadas, o incluso personas ya casadas, pero que se sienten atraídas por alguien fuera de su matrimonio, otras se enamoran de alguien que no gusta de ella (el), personas que se enamoran de un amigo (a) y continuar mezclando la relación puede ser muy malo en el futuro, porque mas allá de no constituir una relación duradera se puede terminar perdiendo un amigo (a), otros se enamoran de la persona equivocada “simplemente” porque el (ella) no es el hombre o la mujer de Dios para su vida.

Sea cual sea tu situación, sean cuales sean las alternativas que el “juego de la vida” te presente, ten en cuenta que solo existe una respuesta correcta, o sea, siendo más claro, solo existe una persona adecuada para ti, aunque a veces tus sentimientos digan cosas diferentes… recuerda a José y a María (Mt 1, 18), no existía otra María ni otro José, Dios tenía preparado ese encuentro hacía mucho tiempo y esperaba, con gran expectativa, que se encontraran y así realizarán una profecía en sus vidas, como Dios espera realizar en la tuya.

Siempre me gustó una música de Ricardo Sá que dice: “los sentimientos pueden confundir el corazón”, sí que pueden, por eso necesitamos aprender a colocar el corazón en el lugar adecuado… recuerdas que en la Misa el Sacerdote dice: “levantemos el corazón” y respondemos: “lo tenemos levantados hacia Él”? Tener el corazón en Dios significa que los sentimientos están en el lugar adecuado, significa que Tristese prefiere soñar el sueño de Dios, porque cualquiera que entra en mi vida, pero que esté fuera del sueño de Dios para mí, no va a ser la persona correcta y los momentos de placer no serán suficientes para curar la resaca del arrepentimiento.

El Papa Benedicto XVI dice que: La verdad libera al amor (caridad) de la estrechez de la emotividad por lo tanto no te dejes llevar por el síndrome del corazón indomable, ya conoces a ese hombre, que en un programa de televisión, es llamado “el encantador de perros”? Pues bien, yo conozco al “Encantador de Corazones”: Jesús, el quiere mostrarte el verdadero hombre o la verdadera mujer de tu vida, pero para eso, haz lo que Él te pide, aunque eso sea doloroso, tengo la seguridad de que el dolor de ahora ni se puede comparar con la infelicidad de tener alguien que no es “tuyo (a)”, muchas veces en la vida es así: “es necesario aprender a perder para ganar…” No tengas miedo, deja que el Encantador de Corazones coloque tu corazón en el lugar adecuado: En lo alto!

¡Dios te bendiga!

Padre Sóstenes Vieira – Comunidad Canción Nueva

jueves 26 de enero de 2012

Decir “no” también es amar

Los límites son necesarios para cualquier ser humano

Amar no es y nunca será fácil, requiere empeño y decisión. El amor sincero implica sufrimiento y donación en favor del otro. Por el bien del otro, muchas veces, enfrentamos dificultades que nos causan dolor y tristeza.

Existen situaciones en las que tenemos que desagradar a quien amamos en virtud de su propio bien. Estas decisiones son difíciles y nos duelen más a nosotros que a aquellos que son objetos de nuestra reprensión. Sin embargo, es importante tener en cuenta que corresponder siempre a los deseos de quien se ama puede convertirse en algo negativo, que tiende a deformar y no a formar. Dentro de esta perspectiva, les aseguro que: “Decir “no” también es una forma de amar”.

Los límites son necesarios para cualquier ser humano, porque, por medio de ellos, llegamos al equilibrio y a la madurez. Los padres que no ponen límites a los hijos, acaban creando pequeños reyes y reinas y, se convierten en sus súbditos.

Sólo aquellos que ya recibieron un “no” en la vida, puede comprender la especificidad de la palabra “humildad”. Sólo aquellos que no fueron correspondidos en las cosas que quieren, en algún momento de su historia, saben comprender que la voluntad que tienen no es absoluta y que no siempre tienen razón.

Es en el “no” y en el “si”, en el equilibrio de las posibilidades, que se forma una persona, así el orgullo se ausenta y el ser humano puede comprender que los demás también son buenos.

No todo lo que queremos es lo mejor para nosotros, pero, no siempre que conseguimos ver eso. Es ahí que descubrimos quien nosama, porque aquellos que sinceramente se interesan por nosotros no tienen miedo de decirnos la verdad y de corregirnos cuando es necesario.

No es fácil corregir y decir “no”; sería más fácil y conveniente decir siempre “si” y estar siempre sonriendo, porque quien dice “no” se expone y, a menudo, atrae sobre sí mismo la ira del otro. Quien corrige, aún queriendo el bien del otro, corre el riesgo de ser mal interpretado, sin embargo, demuestra un gran amor y cuidado hacia el otro.

Sólo quien nos ama nos dicen “no”. Sólo aquellas personas que se interesan por nosotros tienen la sensibilidad de cuidar de nosotros, a través de la poda.

Necesitamos tener la sensibilidad para detectar y aceptar el amor que se manifiesta en una variedad de formas y que se encuentra también en aquello que tanto nos desagrada.

Si vemos así, nos sentiremos más amados y cuidados, evitaremos muchas contrariedades, y descubrimos las bellezas que antes no contemplábamos. Haga esa experiencia.

Padre Adriano Zandoná
Comunidad Canción Nueva

viernes 2 de diciembre de 2011

El circo del hogar

El ritmo de vida en el que estamos metidos hace que muchos hogares parezcan circos de tres pistas. Resulta evidente que sacar adelante una familia hoy en día no es nada fácil, pero quizás la mayoría de las veces nosotros somos los principales culpables de los desórdenes caseros y, como consecuencia, de los graves desórdenes sociales.

La experiencia nos demuestra que la educación en la familia está construida a base de improvisación. Es cierto que hay una enorme diferencia entre una empresa y el hogar, pero pretender educar sin tener un objetivo claro, sin metas a largo, mediano y corto plazo y sin medios de evaluación, ha de producir necesariamente las graves deficiencias que estamos resintiendo.

Cada día es mayor el número de profesores que se quejan de la falta de respeto de sus alumnos, al igual que las deficiencias en otros hábitos como el desorden y el lenguaje vulgar. Por otra parte, el aumento en el número de divorcios resulta alarmante.

Todo esto tiene que ver con el error de muchos padres y madres al suponer que están educando a sus hijos cuando les dicen que no griten, que guarden sus cosas, que se suban al carro, que no se peleen con sus hermanos, que hagan sus tareas y muchas cosas más, pero con frecuencia todo ello se queda en un simple ejercicio de amaestramiento parecido a lo que los domadores hacen con los animales en los circos.

Educar es mucho más que eso. Formar auténticos seres humanos requiere enseñar a pensar, valorando los motivos de sus decisiones, al tiempo que se les ayuda a fortalecer la voluntad para poder hacer frente a los obstáculos de la vida.

Soy de la idea de que el objetivo en la educación de los hijos ha de ser formar buenos esposos y buenos padres y madres de familia con todas las virtudes que esto requiere.

Una de las materias a enseñar ha de ser la del amor, pero un amor entendido como la disposición constante de ayudar a los demás, es decir, no como una simple pasión, sino como un ejercicio constante en el hacerles la vida agradable a los demás, empezando por sus padres y hermanos, o sea, con quienes conviven a diario, pues de lo contrario no se puede entender el matrimonio como una vocación de servicio.

La pedagogía es una ciencia que requiere ser estudiada, por eso los progenitores han de sentir la necesidad de prepararse en ella pues no basta con proveer a las necesidades materiales de la familia.

Por otra parte, no debemos olvidar el valor que tiene el ejemplo de los mayores, pues sólo con la autoridad que da la coherencia de vida se puede convencer de que los valores son dignos de esfuerzo.

Sólo formando mejores hombres y mujeres desde los primeros pasos podemos esperar que el futuro de la humanidad sea más positivo.

No hay mejor negocio que ayudar a que cada ser humano sea digno de tan noble título.

Fuente: Canción Nueva

jueves 17 de noviembre de 2011

Control de la preocupación

Los estados de ánimo negativos sesgan nuestros recuerdos en una dirección pesimista
Control de la preocupación
Control de la preocupación
Bastantes estudiantes, por ejemplo, son muy proclives a preocuparse y caer en estados de ansiedad durante las épocas de exámenes, y esto afecta negativamente a sus resultados. Sin embargo, para otras muchas personas, el estado de preocupación ante un examen estimula su intensidad en el estudio, y gracias a ello logran un rendimiento mucho mayor.

La cuestión clave es por qué la preocupación
a unos les estimula y a otros les paraliza.

Según unos amplios estudios realizados por Richard Alpert, la diferencia entre unos y otros está en la forma de abordar esa sensación de inquietud que les invade ante la inminencia de un examen. A unos, la misma excitación y el interés por hacer bien el examen les lleva a prepararse y a estudiar con más seriedad; a otros, en cambio, les asaltan pensamientos negativos (del estilo de «no seré capaz de aprobar», «se me dan mal este tipo de exámenes», «no sirvo para esta asignatura», etc.), y esa predisposición sabotea sus esfuerzos. La excitación interfiere con el discurso mental necesario para el estudio y enturbia después su claridad también durante la realización del examen. Es así como las preocupaciones acaban convirtiéndose en profecías autocumplidas que conducen al fracaso.

En cambio, quienes controlan sus emociones pueden utilizar esa ansiedad anticipatoria –ante la cercanía de un examen, o de dar una conferencia, o de acudir a una entrevista importante– para motivarse a sí mismos, prepararse adecuadamente y, en consecuencia, hacerlo mejor.

—Hará falta encontrar un punto medio entre la ansiedad y la indiferencia.

En efecto, pues el exceso de ansiedad lastra el esfuerzo por hacerlo bien, pero la ausencia completa de ansiedad (en el sentido de indolencia, se entiende) produce apatía y desmotivación.

Por eso, un cierto entusiasmo (incluso algo de euforia en algunas ocasiones) resulta muy positivo en la mayoría de las tareas humanas, sobre todo en las de tipo más creativo. Aunque si la euforia crece demasiado, o se descontrola, la agitación puede socavar la capacidad de pensar de modo coherente e impedir que las ideas fluyan con acierto y realismo.

Los estados de ánimo positivos aumentan la capacidad de pensar con flexibilidad y sensatez ante cuestiones complejas, y hacen más fácil encontrar soluciones a los problemas, tanto de tipo especulativo como de relaciones humanas. Por eso, una forma de ayudar a alguien a abordar con acierto sus problemas es procurar que se sienta alegre y optimista. Las personas bienhumoradas gozan de una predisposición que les lleva a pensar de una forma más abierta y positiva, y gracias a eso poseen una capacidad de tomar decisiones notablemente mejor.

Los estados de ánimo negativos, en cambio, sesgan nuestros recuerdos en una dirección pesimista, haciendo más probable que nos retiremos hacia decisiones más apocadas, temerosas y suspicaces.

Fuente: interrogantes.net