lunes, 25 de octubre de 2010

Benedicto XVI:El secreto de la vocación: el silencio

Benedicto XVI:El secreto de la vocación: el silencio

¡Queridos jóvenes!

¡Ante todo quiero deciros que estoy muy contento de encontraros! Doy las gracias a Dios por esta posibilidad que me ofrece de permanecer un poco con vosotros, como un padre de familia, junto con vuestro obispo y vuestros sacerdotes. ¡Os doy las gracias por el afecto que me manifestáis con tanto calor! Pero os doy las gracias también por lo que me habéis dicho, a través de vuestros dos “portavoces”, Francesca y Cristian. Me habéis hecho preguntas, con mucha franqueza, y, al mismo tiempo, habéis demostrado tener puntos firmes, convicciones. Esto es muy importante. Sois chicos y chicas que reflexionan, que se preguntan, y que tienen también el sentido de la verdad y del bien. Es decir, sabéis usar la mente y el corazón, ¡y esto no es poco! Al contrario, diría que es lo principal en este mundo: aprender a usar bien la inteligencia y la sabiduría que Dios nos ha dado. La gente de esta tierra vuestra, en el pasado, no tenía muchos medios para estudiar, ni tampoco para afirmarse en la sociedad, pero poseía lo que hace verdaderamente rico a un hombre y una mujer: la fe y los valores morales. ¡Esto es lo que construye a las personas y la convivencia civil!

De vuestras palabras surgen dos aspectos fundamentales: uno positivo y uno negativo. El aspecto positivo viene desde vuestra visión cristiana de la vida, una educación que evidentemente habéis recibido de los padres, de los abuelos, de los demás educadores: sacerdotes, profesores, catequistas. El aspecto negativo está en las sombras que oscurecen vuestro horizonte: son los problemas concretos, que hacen difícil mirar alfuturo con serenidad y optimismo; pero son también los valores falsos y los modelos ilusorios, que nos vienen propuestos y que prometen llenar la vida, mientras que en cambio la vacían. ¿Qué hacer, entonces, para que estas sombras no lleguen a ser demasiado pesadas? ¡Ante todo, veo que sois jóvenes con una buena memoria! Sí, me ha impresionado el hecho de que hayáis recordado frases que pronuncié en Sydney, en Australia, durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2008. Y también habéis recordado que las JMJ nacieron hace 25 años. Pero sobre todo habéis demostrado tener una memoria histórica ligada a vuestra tierra: me habéis hablado de un personaje nacido hace ocho siglos, san Pedro Celestino V, ¡y habéis dicho que lo consideráis aún muy actual! Véis, queridos amigos, de esta forma, tenéis, como se suele decir, “un talento de más”. Sí, la memoria histórica es verdaderamente un “talento más” en la vida, porque sin memoria no hay futuro. ¡Una vez se decía que la historia es maestra de vida! La cultura consumista actual tiende en cambio a aplanar al hombre en el presente, a hacerle perder el sentido del pasado, de la historia; pero haciendo así le priva también de la capacidad de comprenderse a sí mismo, de percibir los problemas, y de construir el mañana. Por tanto, queridos y queridas jóvenes, quiero deciros: el cristiano es uno que tiene buena memoria, que ama la historia e intenta conocerla.

Por esto os doy las gracias, porque me habláis de san Pedro del Morrone, Celestino V, y sois capaces de valorar su experiencia hoy, en un mundo tan distinto, pero percisamente por esto necesitado de redescubrir algo que valga siempre, que sea perenne, como por ejemplo la capacidad de escuchar a Dios en el silencio exterior y sobre todo interior. Hace poco me habéis preguntado: ¿cómo se puede reconocer la llamada de Dios? Y bien, el secreto de la vocación está en la capacidad y en la alegría de distinguir, escuchar y seguir su voz. Pero para hacer esto, es necesario acostumbrar nuestro corazón a reconocer al Señor, a sentirle como una Persona que está cerca de mí y me ama. Como dije, es importante aprender a vivir momentos de silencio interior en el día a día para ser capaces de escuchar la voz del Señor. Estad seguros de que si uno aprende a escuchar esta voz y a seguirla con generosidad, no tiene miedo de nada, sabe y siente que Dios está con él, con ella, que es Amigo, Padre y Hermano. Dicho en una palabra: el secreto de la vocación está en la relación con Dios, en la oración que crece precisamente en el silencio interior, en la capacidad de escuchar que Dios está cerca. Y esto es verdad tanto antes de la decisión, en el momento, es decir, de decidir y de partir, como después, si se quiere ser fieles y perseverar en el camino. San Pedro Celestino fue ante todo esto: un hombre de escucha, de silencio interior, un hombre de oración, un hombre de Dios. Queridos jóvenes: encontrad siempre un espacio en vuestras jornadas para Dios, ¡para escucharle y hablarle!

Y aquí, quisiera deciros una segunda cosa: la verdadera oración no es de hecho extraña a la realidad. Si rezar os alienara, os quitase de vuestra vida real, estad en guardia: ¡no sería verdadera oración! Al contrario, el dialogo con Dios es garantía de verdad, de verdad consigo mismo y con los demás, y por tanto de libertad. Estar con Dios, escuchar su Palabra, en el Evangelio, en la liturgia de la Iglesia, defiende de las fascinaciones del orgullo y de la presunción, de las modas y de los conformismos, y da la fuerza de ser verdaderamente libres, incluso de ciertas tentaciones enmascaradas de cosas buenas. Me habéis preguntado: ¿cómo podemos estar en el mundo sin ser del mundo? Os respondo: precisamente gracias a la oración, al contacto personal con Dios. No se trata de multiplicar las palabras – ya lo decía Jesús –, sino de estar en la presencia de Dios, haciendo propias, en la mente y en el corazón, las frases del “Padre Nuestro”, que abraza todos los problemas de nuestra vida, o también adorando la Eucaristía, meditando el Evangelio en nuestra habitación, o participando con recogimiento en la liturgia. Todo esto no separa de la vida, sino que ayuda a ser verdaderamente uno mismo en todo ambiente, fieles a la voz de Dios que habla a la conciencia, libres de los condicionamientos del momento. Así fue para san Celestino V: él supo siempre actuar según su consciencia en obediencia a Dios, y por ello sin miedo y con gran valor, también en los momentos difíciles, como los relacionados con su breve Pontificado, no temiendo perder su propia dignidad, sino sabiendo que ésta consiste en estar en la verdad. Y el garante de la verdad es Dios. Quien le sigue no tiene miedo ni siquiera de renunciar a sí mismo, a su propia idea, porque “quien tiene a Dios, nada le falta”, como decía santa Teresa de Ávila.

¡Queridos amigos! La fe y la oración no resuelven los problemas, pero permiten afrontarlos con una luz y una fuerza nueva, de una forma digna del hombre, y también de forma más serena y eficaz. Si miramos a la historia de la Iglesia veremos que es rica en figuras de santos y beatos que, precisamente partiendo de un diálogo intenso y constante con Dios, iluminados por la fe, supieron encontrar soluciones creativas, siempre nuevas, para responder a las necesidades humanas concretas en todos los siglos: la salud, la instrucción, el trabajo, etc. Su arrojo estaba animado por el Espíritu Santo y por una amor fuerte y generoso por los hermanos, especialmente por los más débiles y desfavorecidos. ¡Queridos jóvenes! ¡Dejáos conquistar totalmente por Cristo! ¡Poneos también vosotros, con decisión, sobre el camino de la santidad, es decir, de estar en contacto, en conformidad con Dios – camino que está abierto a todos – porque esto os hará ser también más creativos en buscar soluciones a los problemas que encontráis, y en buscarlos juntos! He aquí otro signo distintivo del cristiano: nunca es un individualista. Quizás me diréis: pero si miramos, por ejemplo, a san Pedro Celestino, en la elección de la vida eremítica ¿no era quizás individualismo, fuga de las responsabilidades? Cierto, esta tentación existe. Pero en las experiencias aprobadas por la Iglesia, la vida solitaria de oración y de penitencia está siempre al serviciode la comunidad, abre a los demás, nunca está en contraposición con las necesidades de la comunidad. Los eremitorios y monasterios son oasis y manantiales de vida espiritual de donde todos pueden beber. El monje no vive para sí mismo, sino para los demás, y es por el bien de la Iglesia y de la sociedad por lo que cultiva la vida contemplativa, para que la Iglesia y la sociedad puedan estar siempre regadas por energías nuevas, por la acción del Señor. ¡Queridos jóvenes! ¡Amad a vuestras comunidades cristianas, no tengáis miedo de comprometeros en vivir juntos la experiencia de fe! ¡Quered mucho a la Iglesia: os ha dado la fe, os ha hecho conocer a Cristo! Y quered mucho a vuetsro obispo, a vuestros sacerdotes: con todas nuestras debilidades, los sacerdotes ¡son presencias preciosas en la vida!

El joven rico del Evangelio, después de que Jesús le propuso dejar todo y seguirle – como sabemos – se fue de allí triste, poque estaba demasiado apegado a sus bienes (cfr Mt 19,22). ¡Yo en cambio leo en vosotros la alegría! Y también este es un signo de que sois cristianos: que para vosotros Jesucristo vale mucho, aunque sea comprometido seguirle, vale más que cualquier cosa. Habéis creído que Dios es la perla preciosa que da valor a todo lo demás: en la familia, en el estudio, en el trabajo, en el amor humano… en la vida misma. Habéis comprendido que Dios no os quita nada, sino que os da el ciento por uno y hace eterna vuestra vida, porque Dios es Amor infinito: el único que sacia nuestro corazón. Me gustaría recordar la experiencia de san Agustín, un joven que buscó con gran dificultad, durante mucho tiempo, fuera de Dios, algo que saciase su sed de verdad y de felicidad. Pero al final de este camino de búsqueda ha comprendido que nuestro corazón está sin paz mientras que no encuentre a Dios, mientras no repose en Él (cfr Las Confesiones 1,1). ¡Queridos jóvenes! ¡Conservad vuestro entusiasmo, vuestra alegría, la que nace de haber encontrado al Señor, y sabed comunicarla también a vuestros amigos, a vuestros coetáneos! ¡Ahora debo irme y debo decir que siento mucho dejaros! ¡Con vosotros siento que la Iglesia es joven! Pero me voy contento, como un padre que está sereno porque ha visto que los hijos están creciendo y están creciendo bien. ¡Caminad, queridos chicos y queridas chicas! Caminad en el camino del Evangelio; amad a la Iglesia, nuestra madre; sed sencillos y puros de corazón; sed humildes y generosos. Os confío a todos a vuestros santos patronos, a san Pedro Celestino y sobre todo a la Virgen María, y con gran afecto os bendigo. Amén.

Fuente: ZENIT.org

¿Por qué rezar el Rosario?

¿Por qué rezar el Rosario?

Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo

Cuentan los antiguos que cuando Santo Domingo de Guzmán empezaba a desanimarse al ver que en los sitios donde predicaba la gente no se convertía y la herejía no se alejaba, le pidió a Nuestra Señora le iluminara algún remedio para conseguir la salvación de aquellas personas y que Ella le dijo en una visión: “Estos terrenos no producirán frutos de conversión sino reciben abundante lluvia de oración”.

Desde entonces el santo se dedicó a hacer rezar a las gentes el Padre Nuestro y el Ave María y a recomendarles que pensaran en los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Jesús. Muy pronto las conversiones fueron muy numerosas y las gentes de aquellas regiones volvieron a la verdadera religión.

Hoy por hoy, después de la Santa Misa, el Rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles. Los enemigos de la religión católica (protestantes, etc.) han dicho y siguen diciendo horrores contra el Santo Rosario pero los católicos han experimentado y siguen experimentando día por día los extraordinarios favores divinos que consiguen con esta santa devoción.

¡Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres el dedicarse a rezar con devoción el santo Rosario! ¡Cuántos hay que desde que están rezando el Rosario a la Virgen María han notado como su vida ha mejorado notoriamente en virtudes y en buenas obras! Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

Ojalá leyéramos algún libro que hable de las maravillas que se consiguen con el rezo del Santo Rosario. Basta saber que el Rosario ha sido recomendado por muchos Sumos Pontífices y aprobado por la Iglesia Católica en todo el mundo, y que a los que lo rezan se les conceden numerosas indulgencias.

Se llama indulgencia la rebaja de castigos que tendríamos que sufrir en la otra vida por nuestros pecados. La Iglesia Católica con el poder que Jesús le dio cuando dijo: “Todo lo que desates en la tierra queda desatado en el cielo”, puede conceder a los fieles que por ciertas devociones se les rebaje parte de los castigos que tendrían que sufrir en el purgatorio.

“Se confiere una indulgencia plenaria si el rosario se reza en una iglesia o un oratorio público o en familia, en una comunidad religiosa o asociación pía; se otorga una indulgencia parcial en otras circunstancias” (Enchiridion de Indulgencias, p. 67)

Condiciones:

1. Que se recen las cinco decenas del Rosario sin interrupción
2. Las oraciones sean recitadas y los misterios meditados
3. Si el Rosario es público, los Misterios deben ser anunciados

Además debe cumplirse:

1. Confesión Sacramental
2. Comunión Eucarística
3. Oraciones por las intenciones del Papa

Si no se cumplen las condiciones para la indulgencia plenaria, puede aún ganarse indulgencia parcial.

La indulgencia puede ser aplicada a los difuntos. La indulgencia plenaria solo puede ganarse una vez al día (excepto en peligro de muerte).

“Lo maravilloso del Santo Rosario no es la repetición de las avemarías o de la mesa bien dispuesta que sostiene la imagen de la Virgen, sino la experiencia de la unidad que se conforma en todo el mundo entero para alabar y bendecir a Dios por los motivos inmensos de su amor para con la humanidad. Es una rica costumbre de la piedad popular donde la Santísima Virgen se hace universal y de mucha importancia para los creyentes. Es la magnífica oportunidad que tenemos todos de experimentar en la fe ese amor a Dios en María Santísima, a la cual le había confiado esa misión salvífica. Es el santo rosario el lugar para reconocer a María Virgen como la Madre del Señor Jesús y en el plano de la gracia, Madre de todos nosotros. Es a la vez el reconocimiento de que Dios a través de Ella interviene a favor nuestro.

Es una oración connatural a la gente sencilla que reconoce la elegancia de Dios para hacer nacer a Jesús, el Salvador del vientre inmaculado de la Virgen María. Por eso en cada decena de las avemarías se medita el sufrimiento, la lucha y el triunfo en ese caminarde Jesús por el camino de la vida, donde la Virgen estuvo presente y actuante para ayudarle a cumplir su misión salvadora. Mi madre solía decir, que el rosario era tan sagrado porque en el estaba todo Jesús y toda María. Por eso, hoy en día, se hace necesario, que el santo rosario ocupe ese espacio tan vivo en los hogares”. (P. Marcelo Rivas Sánchez, Gracias mamá por enseñarme el Santo Rosario)

www.cancionnueva.com.es

sábado, 23 de octubre de 2010

Los defectos perfectos

En el siguiente artículo nos cuentan la vida real de un joven de 25 años, desfigurado por una accidente, en el que el primer adjetivo para este joven sería "defectos"; sin embargo, este joven está totalmente perfecto para matar nuestro orgullo, nuestra vanidad, nuestra autosuficiencia, nuestra falta de valoración por lo mucho o poco que tenemos...

Cirujanos del Parkland Health and Hospital System operarán a Dallas Wiens, quien pasará a ser el tercer ciudadano de Estados Unidos en ser intervenido de esta manera

Imagen

Hace 2 años, un cable de alta tensión provocó serias quemaduras en el rostro de Dallas Wiens afectando sus ojos, labios, dientes, nariz y nervios faciales. Desde entonces, este estadounidense de 25 años ha sido sometido a docenas de operaciones quirúrgicas.

A pesar de las intervenciones, él aún no puede comer, ver ni oler. Sin embargo, mantiene la esperanza de llevar nuevamente una vida normal, ya que podría convertirse en el tercer estadounidense en recibir un trasplante de cara.

El reto será asumido por cirujanos del Parkland Health and Hospital System, encabezados por el jefe de cirugía, Jeffrey Janis, quien señaló que “ahora podemos hablar de una reconstrucción facial y podemos convertir un rostro desfigurado por quemaduras en algo mucho mejor”.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos asumirá los gastos del procedimiento buscando que funcione y sea una esperanza futura para militares con graves quemaduras como las de Wiens, quien afirmó que quiere recuperarse por su hija de 3 años.

viernes, 22 de octubre de 2010

El crecimiento de las iglesias evangélicas.

Hoy en la mañana escuche este audio referente al crecimiento de las iglesias evangélicas, debo de admitir de que en un tiempo me quejaba de porque ellos si podían hacer tal cosa y nosotros los católicos no podíamos. Definitivamente este audio reafirma lo que el Señor me ha ido formando.

Click aqui para escuchar el audio.

jueves, 21 de octubre de 2010

La juventud es el mayor tesoro de la humanidad

¿En qué estado se encuentra?

Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo” ( Ef 6,1)

La juventud se la llama de “la flor de la edad“, porque es bella, fuerte, pujante, firme, llena de vida y de desafíos. Pero, muchos jóvenes están sufriendo en nuestros días, porque no saben el sentido de la vida y porque no les fue mostrada su belleza conforme a la voluntad de Dios.

Muchos todavía no saben el valor que tienen, por eso desprecian su propia existencia y la de los demás. Perdidos en el tiempo y en el espacio, muchas veces, en el mundo tenebroso del crimen, de las drogas, de la violencia, del sexo sin compromiso y de otras cosas similares.

El mayor tesoro de la humanidad es tu juventud. Entonces, ¿en qué estado se encuentra? ¿De qué forma está este tesoro que es carne y espíritu? ¿Ha sido despreciado, entregado a las drogas, herido por las armas, destruido por el alcohol, carente de amor y de vida? ¡Qué bello tesoro desvalorizado!

El joven no tiene derecho de abandonarse o dejar su vida y entregarse; porque él es la más bella obra del Creador. Muchos ya perdieron el magnífico sentido de la vida, pero Dios tiene un plan y una voluntad para la vida de cada uno.

Lee lo siguiente:

En la india, había un sabio que revelaba los misterios de la vida de las personas; él era muy buscado. Un día, un joven desconfiado y osado, quería comprar la sabiduríadel viejo sabio. Agarró un pajarito vivo, lo escondió atrás del cuerpo y se presentó ante el hombre de cabellos y barba ya blanca

¿En verdad usted es sabio?

Dicen que si lo soy
Entonces, respóndame: ¿qué tengo en mis manos?
Debe ser un pájaro; a jóvenes como tú les gusta mucho los cazar pájaros.
¡Es verdad, usted acertó! Parece que en realidad es usted sabio. Pero, ¿dígame el pájaro está vivo o muerto?

El sabio ahora estaba en una situación difícil; si decía que el pajarito estaba muerto, el joven lo soltaría y volaría; si dijera que estaba vivo, el joven lo mataría en sus manos sin que el sabio lo notase. ¡Una trampa magistral!

Entonces, Señor sabio, ¿el pajarito está vivo o muerto?
Respóndame, ¿o acaso usted no es sabio?

El viejo bajó la cabeza y pensó un poco.

Después respondió al joven:

¡Depende de ti!

Pensativo y cabizbajo el joven fue apartándose y, a lo lejos, mirando al viejo sabio, soltó al pajarito y comenzó a llorar.

Tú, joven tienes un pajarito dentro de ti. Matarlo o dejarlo vivir depende exclusivamente de ti, porque has recibido el don más precioso de este mundo: la libertad. Este pájaro de oro, que es tu vida, creada a imagen y semejanza de Dios, está en tus manos. Yo te pregunto: ¿qué harás de ella? ¡Depende de ti! La vida es tuya y de nadie más. Es el único don que de hecho es enteramente tuyo. El resto es tuyo, pero está fuera de ti. No culpes a nadie por la vida que estás llevando.

Paul Claudel, un dramaturgo francés convertido, dice que “el joven no fue hecho para el placer, sino si para los desafíos“. Solo Cristo puede dar al joven lo máximo. Jesús le revela su belleza y su valor; Él le muestra la grandeza de ser “hijo amado de Dios”.

El joven cristiano, como ya fue dicho, debe honrar a sus padres, como enseña el cuarto mandamiento; debe ser fiel a sus amigos y hermanos, estudiar y trabajar, nunca perder tiempo y jamás quitarse la vida por cosas vacías. Tendrá que descansar y puede divertirse, pero de una manera saludable, sin pecar, sin hacer del placer un fin, sino que sólo un medio de descansar y de poder vivir bien haciendo el bien a los demás.

Es en la juventud que Dios nos llama a un encuentro personal con Él. Para algunos será un llamado para la vida sacerdotal y religiosa, viviendo en el celibato y entregando su vida radicalmente a Dios al servicio de su Reino. No existe nada más bello para un joven que la vocación sacerdotal. Sin el sacerdote no hay Iglesia, no hay perdón sacramental de los pecados, no hay Eucaristía, no hay salvación.

El joven cristiano es también un evangelizador; especialmente siendo ejemplo en medio de sus amigos, sin tener vergüenza de su fe y de su Iglesia. Hoy es difícil dar testimonio de Jesús, vivir como la Iglesia enseña, rechazando el sexo fuera del matrimonio; huyendo de las diversiones peligrosas y de todo pecado; pero, cuanto más difícil es, más necesario es para la sociedad volver a Dios. El joven necesita conocer la doctrina católica, leer y estudiar el Catecismo para saber decir a sus parientes y amigos cual es su esperanza y las razones de su fe.

Prof. Felipe Aquino
www.cancionnueva.com.es